El Templo del Cielo al amanecer: donde Pekín de verdad se despierta
Las seis de la mañana son el verdadero espectáculo
Casi todo el mundo viene al Templo del Cielo a fotografiar el Salón de las Plegarias por las Buenas Cosechas y se marcha. Es un error, y además caro, porque la entrada al parque cuesta 15 yuanes y el edificio que has venido a ver se despacha en once minutos. Lo que merece el viaje empieza antes de las siete.
Las puertas abren hacia las seis. A las seis y veinte el largo corredor cubierto del lado este ya está lleno. La mitad baila y la otra mitad juega a las cartas, en una partida que sospecho que viene de la dinastía Ming. Hay un señor que escribe caligrafía con una brocha de esponja y un cubo de agua sobre los adoquines. Los caracteres se evaporan en cuatro minutos y a él le parece muy gracioso.
Lo que vas a ver de verdad
La actividad se organiza más o menos por zonas:
- Taichí y esgrima con espada, en las terrazas de piedra al sur del salón principal
- Baile de salón con altavoz portátil, junto a la puerta este
- Karaoke, a veces a un volumen que en Madrid te costaría una multa
- Bádminton sin red, en el hueco que quede libre
- El juego del volante, que parece facilísimo hasta que lo intentas
La edad media pasa de los sesenta y cinco. Nadie actúa para los turistas. Y ese es justo el asunto.
Cómo entrar y cuánto cuesta
El parque tiene cuatro puertas. La del este es la más cercana a los grupos de baile y la más cómoda: la estación de Tiantan Dongmen, en la línea 5, te deja prácticamente en la entrada. La puerta sur es la ceremonial, la que usan casi todas las excursiones organizadas.
- Entrada solo al parque: 15 yuanes en temporada alta, 10 en temporada baja
- Entrada completa, que añade el Salón de las Plegarias, el Altar Circular y el Muro del Eco: 34 yuanes en alta, 28 en baja
- El parque abre aproximadamente de 6:00 a 22:00 en verano. Los pabellones interiores cierran sobre las 17:30.
Hoy en día hace falta el pasaporte para casi cualquier entrada y cualquier control en China. Llévalo encima junto con el móvil con el que hayas hecho las reservas.
La arquitectura, en dos minutos, para que signifique algo
El Salón de las Plegarias por las Buenas Cosechas es una sala redonda de tres aleros construida enteramente en madera, sin clavos, sobre una terraza de mármol de tres niveles. Se quemó en 1889 tras caerle un rayo y se reconstruyó reutilizando la madera que se pudo salvar.
Lo interesante son los números. Los cuatro pilares interiores representan las estaciones. Los doce del medio son los meses y los doce exteriores, los tramos tradicionales de dos horas del día. Veintiocho pilares y todo el calendario metido ahí dentro. Cuando alguien te lo explica, el edificio deja de ser una parada para la foto.
El Muro del Eco está en la Bóveda Imperial del Cielo. Dos personas se colocan en extremos opuestos y hablan con voz normal. Funciona, más o menos, y funciona mucho mejor cuando el muro está vacío, cosa que a las nueve de la mañana no va a pasar.
Cómo no ser ese turista
No cruces por el medio de una formación de baile para sacar un ángulo mejor. No grabes caras de cerca sin preguntar. Si alguien te hace un gesto para que entres al círculo del volante, entra. Vas a jugar fatal y ellos se van a partir de risa, y ese intercambio vale más que cualquier foto que hagas en toda la semana.
La gente mayor china tiene una paciencia enorme con el extranjero que lo intenta y muy poca con el que se queda al borde con la cámara colgada.
Después
Sal por la puerta norte y estarás en el borde de la antigua trama de Dongcheng. Hay jianbing decente y leche de soja caliente a tres manzanas, y los callejones entre el parque y Qianmen todavía están tranquilos a esa hora. Yo suelo pasar dos horas dentro del parque y luego desayunar dos veces.
Notas prácticas
- Mejores meses: finales de septiembre a principios de noviembre, y abril. En julio a las ocho y media el calor ya es desagradable.
- Lleva agua. Los puestos de dentro escasean antes de las ocho.
- Las mañanas de entre semana son claramente más tranquilas que los fines de semana.
- Para las fotos: el sol temprano viene del este, así que el Salón de las Plegarias está iluminado de frente al amanecer y a contraluz más tarde.
- Calzado fácil de quitar, por si te invitan a una esterilla.
Si te sobra una hora, camina hacia el sur hasta el Altar Circular, donde los emperadores hacían sus sacrificios. Es una plataforma desnuda de nueve anillos concéntricos y antes de las nueve casi no hay nadie. Es el sitio más silencioso de una ciudad de veintidós millones de personas.
Originally published on 71Asia Tours blog.











